
19 de septiembre
Nunca he votado en mi vida… Siempre he sabido y entendido, con claridad terminante de teorema, que los idiotas subnormaloides son la inmensa mayoría, por lo que es seguro que ganarán. Un tirano puede ser un Séneca, un populacho solo puede ser un Calígula. Del agregado de ideas individuales imbéciles no resulta una idea general genial. No soy demócrata. Debiera gobernarnos una aristocracia o mandarinato de hombres máximamente sabios, máximamente bondadosos.
¡Al diablo con la gentuza y la realidad! Quiero morir en el éxtasis de la música y la prosa de Pater y Ruskin, o en las mazmorras de castillos góticos, o azotando la piel de vírgenes , no en la pútrida razón ni en esta burguesía de tenderos. La gente no se merece la moderación que mostramos al no fusilarlos a todos ¡Al diablo con ellos!
No soporto más la sórdida (como un vómito con tropezones) necedad aplastante. No hay tirano como el cerebro de un demócrata. Yo no quiero ser útil, sino obscenamente rico. Pajearse, follar, no da ya ni consuelo ni entretenimiento. Y las mujeres ya no son el descanso del guerrero. Como mosluscos hinchados y presumidos, rubias sin sensibilidad ni remordimientos, solo saben pavonearse como aprendices de putitas caras en las redes sociales.
En el fondo, ¿qué es un ser humano? Muecas y babas. Una bosta de vaca ¿Para qué engañarse? La gente no tiene nada que decirse, todos hablan de sus propios problemas -que nos importan una mierda- y nada más.
