Libro de las deposiciones 16

20 de septiembre

-Ensayo, novela y poesía ¿Sí a todo? Recomiéndenos tres.

-El 99% de la poesía es chufla y una miserable pérdida de tiempo. Chirría la efusión de emociones obvias y no entrenadas. En lugar de destellos luminosos nos encontramos con vagas difuminaciones. Todo concluye en poemas torpes y poco sofisticados, en impactos desordenados y sin precisión, en patrones predecibles e imágenes antinaturales. Del ensayo solo recomiendo los libros de lógica-matemática. La novela es un género feudal que, quien la lee más allá de los cuarenta años, tiene dañada la estructura de su personalidad.

-¿Qué tipo de lector es? ¿De pijama y mesita de noche? ¿De biblioteca y chimenea? ¿De metro o parque público?

-Sentado en el salón de mi casa «meulière». Cualquier otra alternativa me parece una ofensa.

-¿Tiene “manías” a la hora de leer (ediciones, doblar páginas, subrayar o hacer anotaciones)?

-¡Libros!¡Libros! Y ahora, ¡da lástima! Sólo se encuentran las ineptas sobras de esa literatura moderna que nunca llegará a ser antigua, cuya vida se esfuma en veinticuatro horas, como la de las moscas del río Hypanis: literatura muy digna, bien es verdad, de la tinta de carbón y el papel de pasta que le entregan a su pesar algunos tipógrafos avergonzados y casi tan necios como sus libros. Y llamar libros a esos andrajos embadurnados de negro que casi no han cambiado de suerte al salir del cuévano de harapos del trapero es profanar ese nombre. Desde que todo el mundo se dedica a escribir libros, nadie tiene gran interés por comprarlos. Los jóvenes autores de hoy, por cierto, pueden procurarse ellos solitos una biblioteca completa. Basta dejarlos. Una biblioteca repleta de basura.

-Pierre Bayard nos explicaba cómo hablar de los libros que no se han leído ¿Con cuál lo ha hecho alguna vez?

-Con los míos.

-Maquiavelo se acercaba a los libros con ropas curiales, ¿qué obra/autor le merece tal reverencia? ¿qué opina de los libros?

-Las riquezas, de cualquier especie que sean, están por debajo de los libros, incluso la clase de riqueza más estimable: la constituida por los amigos, como lo confirma Boecio en su II libro de «De Consolatione». Una biblioteca repleta de sabiduría es más preciada que todas las riquezas, y nada, por muy apetecible que sea, puede comparársele. Una persona no estimará al mismo tiempo la moneda y los libros: tus discípulos, Christian (ejem), persiguen los libros. Los financieros rehúsan la compañía de los bibliófilos, porque no pueden convivir juntos: nadie puede servir a la vez a Mammón y a los libros. Los libros nos encuentran cuando la prosperidad nos sonríe, y nos consuelan cuando nos amenaza una mala racha; dan fuerza a las convicciones humanas y sin ellos no se pronuncian los juicios más graves. Séneca, en su Epístola LXXXIV nos enseña que la ociosidad sin libros es la muerte y sepultura del hombre vivo. Por ello concluiremos afirmando que los libros y las letras constituyen el nervio de la vida. Si nos encontramos encadenados en una prisión, privados completamente de libertad, nos servimos de los libros como embajadores cerca de nuestros amigos. Por los libros nos acordamos del pasado, profetizamos hasta cierto punto el porvenir y fijamos, por el hecho de la escritura, las cosas presentes que circulan y desaparecen.

***

-¿El estado de la cultura en España?

-Trombosis arterial: un coágulo se forma en una arteria y no circulan ni ideas ni palabras esclarecidas.

-¿Algún volumen muy valioso?

-¡El primer Quijote que leí, una edición de Riquer barata (en Editorial Juventud)! Y el «Dictionnaire critique», de Bayle (Rotterdam, 1720, en gran folio). Y la primera edición de las «Cartas filosóficas», de Voltaire (Amsterdam, 1734). Y una edición de «El Quijote» del impresor Verdussen, de 1672, que contiene las primeras ilustraciones jamás realizadas de las desventuras de Don Quijote. Pero, lo en verdad más valioso, fueron los Tintines que mamá me compraba cada sábado.

-Y, en su epitafio, ¿qué cita habrá?

-“Pasa de largo, caminante. Se acabó la lectura, el dolor y la conversación”.

-¿Qué opina de la bundancia de especialistas?

-«Los talentos de primer orden jamás serán especialistas. La existencia, en su conjunto, se ofrece a ellos como un problema a resolver, y a cada uno presentará la humanidad, bajo una u otra forma, horizontes nuevos. Solo puede merecer el nombre de genio aquel que toma lo grande, lo esencial y lo general por tema de sus trabajos», Schopenhauer.

-¿Se relaciona con poetas, escritores o profesores?

-Detesto pedantes, balsaminas, batracios, momias y crustáceos.

-¿Lo leerán dentro de cien años?

-El ciudadano ideal debe ser un ironista y un lector. Dentro de una centuria, al ritmo que vamos, juzgaremos a Trump un Sócrates más sabio que Solón.

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