20 de septiembre, 4 de la tarde
Mi mente hecha añicos -pasé una hora tremenda- se recompone con una percepción inesperada. Pongo a los árboles, al orvallo, a las nubes (y disculpen los elementos de agro naturalista), por testigos de mi completa recomposición. Sin ganas de decir maldades, solo obviedades. Con ganas de escribir como si escribiese a la luz de un quinqué, con una pluma de ganso y sobre un viejo pergamino (esta época no tiene solución)
Un gong suena. Vuelve ese gong como un eco, inmaculado, sin odio, sin desacuerdos. Alevines trotando, tritones nadando. Celestial y angélica es la vida. Para el hombre instruido, vivir es pensar en calma. Hojeé «Previews&Premises», de Alvin Toffler. Viejísimo ya.
Escucho como fondo el cristalino «Viaje de invierno», de Schubert.
