Libro de las deposiciones 19

21 de septiembre, santoral de San Mateo, patrón de los banqueros, los contables y los recaudadores.

Los cultos, los leídos, los bibliófilos…¡iros a pastar, deficientes! Soberbios con peluca, gafotas, guantes amarillos, foulards rojos, dedos ensortijados, bajo los focos mariposeantes de vuestras lámparas de lectura, zánganos emperifollados, color marfil viejo el de vuestras napias, lujos inútiles perdiendo la vida entre volúmenes estúpidos.

Los lectores son solo un conciliábulo pretencioso cuya única posible distinción son sus nociones de lenguas muertas y de cadavéricas novelas y poemas. El arte es inútil y no sirve para nada. Solo valen dos cosas que resumen nuestra existencia y son la única fuente verdadera de felicidad: gastar y comprar, trabajar y producir.

Los lectores compulsivos, metidos en el comercio y la política, son egoístas e indecisos a la hora de actuar. El hombre culto es uno de los más pobres mortales que existen. No tienen parangón en falta de tino, desvarío y excentricidad inhumana. Para ellos lo irreal puede ser real, o lo inútil puede ser útil.

Que se paseen por las calles con sus chaquetas rojas, sus paraguas fosforito y el bastón con contera de plata. Burros pedantes y sumos sacerdotes de la persuasión con guantes de seda. Los negocios, la banca, la industria, las obligaciones, esa es la raíz de la verdad y no Homero ni recuas de afeminados poetas. Parásitos majaderos de una religión invisible llamada «espíritu». Solo existe materia, fábricas y movimiento.

Letrados que difundís el error, la confusión y el sufrimiento. Que corrompéis a algunos jóvenes. Y negáis a nuestros dioses. Sabed que estáis expulsados de nuestra república.

Deja un comentario