
-Hábleme de la que dice usted ser quizá la cuestión más profunda del Arte: cómo vivir.
-¿Enseña el arte dignidad, discernimiento, inteligencia? En cierto modo sí. Arnold utilizaba el término «philistine» para describir a las personas con intereses materiales y triviales, incompatibles con la verdadera cultura que él predicaba. El Arte tiene un aire de familia con la perfección y la armonía, con el impulso a la plenitud en el desarrollo de nuestras facultades. Resulta difícil ejemplificarlo, hacerlo explícito con argumentos. La intensidad de la sensación es -puede ser- como una forma de mejoramiento.
Fíjese: «En el pasado, habiendo pensado a menudo con terror que debía llegar un día en que dejaría de estar enamorado de Odette, había decidido estar muy atento, y tan pronto como sintiera que el amor empezaba a abandonarlo, aferrarse a él y retenerlo. Pero ahora, a la disminución de su amor correspondía una disminución simultánea de su deseo de permanecer enamorado. Porque un hombre no puede cambiar, es decir, convertirse en otra persona, mientras sigue obedeciendo los dictados del yo que ha dejado de ser… De hecho, como el mismo viajero si no se despierta hasta que ha cruzado la frontera y está de vuelta en Francia, cuando Swann se encontró, cerca, con la prueba de que Forcheville había sido el amante de Odette, se dio cuenta de que no le causaba ningún dolor, que el amor estaba ahora muy atrás, y lamentó no haber tenido ninguna advertencia del momento en que había salido de él para siempre. Y así como, antes de besar a Odette por primera vez, había tratado de grabar en su memoria el rostro que durante tanto tiempo le había sido familiar antes de que fuera alterado por el recuerdo adicional de su beso, así podría haber deseado -al menos en pensamiento- haber podido despedirse, mientras ella aún existía, de la Odette que había despertado su amor y sus celos, de la Odette que le había hecho sufrir, y a quien ahora nunca volvería a ver». Solo es un trozo, un fragmento de prosa. Pero me transmite, me llena de santidad (pureza moral), justicia (rectitud), amor (cuidado y bondad), misericordia (perdón y compasión) y fidelidad (ser siempre confiable) No sé.
Hay -no pocos- escritores importantes y cuya vida es deplorable. Pero incluso en estos puede que encuentre usted algunos gestos que no se hubieran producido sin ese “cultivo” inteligente e ilustrado. Me parece que era Salustio quien dijo que saber hace más virtuosos a los sabios.
