
Isabel G.L., mi psiquiatra durante más de una década (una psiquiatra y ser humano excelente, mucho mejor que la media), un día comentó, al bies, como de refilón, sin darle importancia: «Tú perteneces más al mundo de los eruditos que al mundo de los locos». Esas palabras calentaron mi corazón y las recibí -emocionado, todavía me emocionan- como el más alto elogio.
Un escritor es un erudito, por lo tanto, yo era más escritor que loco. Esas palabras, ese cumplido generoso, laborea dentro de mí y me permite cruzar las tinieblas, son palabras que sostengo como una madeja en mis muñecas con los brazos abiertos y que voy moviendo al compás que marca mamá al hacer el ovillo.
Acaso me engañe, pero no deseo que me recuerden como un loco que a veces escribía, sino como un escritor al que dio la casualidad que le tocó la infausta locura. Un escritor menor, qué duda cabe, pero un escritor al fin al cabo. Un escritor, un tratante del lenguaje, de su ritmo, su conciencia y su gramática.
Recuerdo que, cuando tenía tres o cuatro años, un día me puse frente al espejo y advertí: «Soy Christian», y, al nombrarme, al poner mi esencia en una frase, en una colección o serie de dos palabras, adquirí mi identidad, mejor, logré y cuajó mi identidad a través de la autoconciencia lingüística.
Un escritor es un ser de palabras. Yo soy un ser de palabras, no un ser maníaco, neurótico, o psicótico. Soy un ser nacido para rezar a la tierra y el cielo y al mar de las palabras. Palabras entrecortadas en el aliento, tristes, profundas, inmóviles o titubeantes, pero siempre palabras. Soy un ser de palabra. Soy un ser animado en las fornicaciones de la palabra. Ser de Palabra.
El mundo me mandó papelitos con una sola inscripción: «Eres un loco, estás loco». En las playas, en los muelles a la luz de la Luna, bañistas y vagabundos me motejaron solo como el Ser Loco. El polvo dormido en rollos dormidos de plata y bronce, losanges de cinabrio y piedras, era polvo que aventaba mi Ser Loco.
Pero mi riqueza era secreta, y ojalá que verdadera: soy -esencialmente- un Ser de Palabra. Soy escritor.
