Falsas memorias 20

Viñadores de los Borraxos, montañeses de Liñares, ásperos ribereños, payos luintrenses, gente de Nogueira Ramuín, a décadas de Martha, de cuando conocimos el encanto de las catedrales góticas y los jardines y palacios de Italia, de nuestro amor melancólico y tan real, espontáneas asociaciones mentales hermanadas contra la indiferencia, la acidez de los días, y el entrevero cronológico del pasar del tiempo.

Fresas para los dientes; avena empapada en leche sin descremar; flor de azahar; jabón de pura crema; buen olor del baño; agua tan fresca. Más de treinta años de todo esto.

Su vestido de gasa color rosado. Me parecía toda luz, toda esplendor, como un pájaro o como un levísimo plumón que, llevado por el viento, se posa un instante en una zarza. Tocar el piano y cantar obras de Brahms. Eso era la vida. Más de treinta años.

Hace un hermoso viernes de septiembre. El pueblecito agreste fugado hacia el bosque. Como un bárbaro despeinado entro en el recuerdo de aquel amor. Lo escucho profundamente. No puedo imaginar en absoluto cómo hubiera sido mi vida sin ella.

Todo esto es algo muy privado. Mejor ser sucinto y callar.

Deja un comentario