Falsas memorias 25

El bibliómano, “un egocéntrico que se pasa la vida desempolvando libros”, dice el ensayista y traductor italiano Antonio Castronuovo, nacido en Acerenza en 1954, un pueblo del sur peninsular. Autor del «Diccionario del bibliómano», Edhasa.

Existe un vicio pocas veces explorado. Aquellas selectas almas que lo sufren suelen vivir ajenas a lo extraño de su obsesión. Quizás sea porque en su centro está el amor, un amor insaciable. Quienes lo padecen -porque el amor, en todas sus formas, siempre se padece- hallan en su adicción una fuente de orgullo, un motivo de admiración. Se lo conoce, inocentemente, como bibliofilia. Pero detrás de esta extravagante pasión se agazapan agudas manías, disparatados caprichos, singulares pesadillas.

Este «Diccionario del bibliómano» es un admirable intento de alumbrar el frenesí que esconde el amor por los libros. Entre anécdotas literarias, curiosidades de todas las épocas e insólitas historias reales, Antonio Castronuovo nos pasea de la A a la Z por casos que van de la más pura bibliolatría a la más espeluznante bibliofagia. Como un verdadero maestro de las patologías librescas, y un evidente devoto de la lectura y sus extensiones, su conclusión es irrefutable: la bibliomanía es la más dichosa de las enfermedades.

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