
«Silence is the sleep that nourishes wisdom», Francis Bacon, «El silencio es el sueño que nutre la sabiduría». Creo que la idea de vivir la vida a tope es un poco errónea. Por ejemplo, ¿por qué saltar de un avión es intrínsecamente mejor que leer un libro? ¿O por qué vivir una vida que se vea pinturera en Instagram es intrínsecamente más significativo que una vida tranquila? Simplemente no me lo creo.
Me gusta ser una persona tranquila con una vida tranquila. Necesito vivir una vida intencional, consciente y sosegada para escuchar o ver lo que hay aquí. El gran arte no necesariamente crea algo nuevo, te ayuda -también- a apreciar lo que ya está aquí.
Estas ideas vienen a propósito de que estos días en las redes, y hoy, con énfasis, en la tertulia, me han instado a no cerrar o clausurar mi obra literaria. La consideraba acabada y creía -o creo- que la función en mi vida consistiría, a partir de ahora, en releer a fondo a los clásicos. Frente a la prisa de cacería salvaje, el tiempo lento entre libros.
No sé.
