
A propósito del Nobel
Pongo en cuarentena toda argumentación que relacione los placeres de la lectura personal (el disfrute del valor literario) con la mera y exclusiva facilidad de lectura. Existe literatura difícil buena, literatura difícil mala, literatura fácil buena y literatura fácil mala. A veces conviene invertir esfuerzo intelectual. Y, a la larga, si la obra es buena, se siente placer. Lo relevante es que no te den gato por liebre, que no te cuelen un bluf poético o novelístico como una maravilla del mundo. La destreza y conocimientos como lector se adquieren con el tiempo. De jóvenes nos gusta leer libros que, claramente, superan nuestra formación. Superada esta etapa pedantuela se apacigua e juicio y se solidifica tu gusto, a la par que entiendes que el gusto selecto es necesariamente plural. A mí me llama y agrada cierto culturalismo o esteticismo con sensibilidad lógica, y, también la prosa con forma de esponja.
