Ecce homo 27

Cuando le haces cosquillas a una ameba, a un renacuajo, a un hígado, se retrae, tiene emoción; no habla, pero tiene emoción. Un bebé llora, un caballo galopa; uno tiene que aprender a hablar, el otro a trotar. Pero a nosotros y solo a nosotros se nos ha dado la palabra. El resultado es el político, el escritor, el profeta. Pero la Palabra es monstruosa, apesta. La palabra es la piedra en la honda, la hoz afilada para hendir la piel, el esputo dirigido a la boca del loco.

Dejadme en paz. Id con vuestras padres, parejas e hijos de mierda. Torturar a un loco para volverlo loco; a esa extrema inhumanidad os dedicáis. Ojalá un apocalipsis atómico lo volara todo por los aires.

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