
Selección (mínima, anecdótica) de pareados del «Regimen sanitatis Salernitanum» en latín, con traducción al español:
«Hi vigilant studiis, nec mens est dedita somno, /
Servant propositum, sibi nil reputant fore tutum».
«Estos, velando en los estudios, no entregan la mente al sueño; cumplen su propósito, y no creen que para ellos haya seguridad.»
Y también:
«Otia non studio tradunt, sed corpora somno;
Sensus hebes, tardus motus, pigritia, somnus».
«El ocio no entrega al estudio sino los cuerpos al sueño; los sentidos se embotan, los movimientos se hacen lentos: pereza y sueño».
El «Regimen sanitatis Salernitanum» (también llamado «Flos medicinae Salerni») es un poema didáctico compuesto en la Escuela Médica de Salerno. Las ideas que recomienda a la mente estudiosa son: practicar el estudio con moderación, advertir que la falta de sueño y el exceso de vigilia son perjudiciales, saber que estudiar requiere dieta y hábitos ordenados, y, por último y no menos importante, que exige alegría y serenidad mental, equilibrio entre «studium» y «requies» (alternar estudio, reposo y ejercicio)
A mi juicio, el estudio ennoblece, porque disciplina la mente -la erudición es virtud cuando se somete al método. Asimismo, recordemos a Mommsen en su «Römische Geschichte» cuando escribe: “Das Wissen ist keine Ruhe, sondern Tat”, “El saber no es reposo, sino acción”. Y a Michelet, que nos dice: “L’étude console, élève, délivre», “El estudio consuela, eleva, libera”.
Permítanme expresar una utopía en medio de esta era tan anti-ilustrada: la lectio divina, la contemplación, el canto, la salud del alma, la meditación cósmica o divina, deben ser FORMAS SUTILES DE ESTUDIO, DE LECTURA.
En fin, todo -vaya por Dios- como el cervantino: «El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho».
Salud al alma amigos.
