Lector insaciable, de los que leen mucho, pero sin método, al buen tuntún -algo que supo y lamentó-, y que se siente poseído por esa enfermedad del exceso de conocimiento sin dirección, y del pensamiento como calentura, nunca como claridad o lógica.
Zambombazos emotivos, lefazos en la cara, y nunca ideas ni esclarecimiento. Caos y lírica caótica. Melancolía como cansina plañidera de entierro. Estilización literaria de sus sinsabores con ecos -sobremanera pálidos- de sus maestros: Robert Burton, Thomas Browne, Pessoa, Cioran, Leopardi, Unamuno, Juan Ramón Jiménez, Valle-Inclán, Bernhard, y, en el montaje, la gran Kathy Acker.
Castellano petrificado, dolorosamente lento ¿Algo de Jean Paul o Hölderlin en la manera de “enfermar con estilo”? No sé. Son referentes muy altos. Solo fui una pulga parasitando a esos gigantes. Visceralidad clínica con solo de trompeta en la pista ¿”Escritos del insomnio” de Unamuno, los “Diarios” de Pavese? Leo y en diez minutos no me acuerdo de nada.
Lo erudito opacando a lo humano. Patografía de poeta de Instagram. Apesta su autocomplacencia melancólica de ratón de biblioteca. Dolor –hedor, mejor- perfumado de orquídeas cruzadas con Mallarmé. Pose gongorina en fosa séptica: un niño superdotado que quiere que lo aplaudan por sufrir mejor que los demás. Mausoleo de flores disecadas.
***
Uno me leyó; dijo, algo sobre locos, libros, manicomios, muchas palabras y gong de campanas; le repugnó. El trabajo de un ocioso rascándose los pliegues del estómago con parsimonia. Plumífero bobalicón malevo, con cultura por fascículos. Tonto en los cinco continentes. Gran mamut relleno de tinta. No podía escribir ni media línea sin contar, urbi et orbi, lo mal que se encontraba. Gacetillero. Aburrido y pelmazo. Lo único que hizo fue plagiar e hilar un montón de refranes. Los psiquiatras: “un retrasado mental”.
Uno me leyó; dijo, algo sobre locos, libros, manicomios, muchas palabras y gong de campanas; le repugnó. El trabajo de un ocioso rascándose los pliegues del estómago con parsimonia. Plumífero bobalicón malevo, con cultura por fascículos. Tonto en los cinco continentes. Gran mamut relleno de tinta. No podía escribir ni media línea sin contar, urbi et orbi, lo mal que se encontraba. Gacetillero. Aburrido y pelmazo. Lo único que hizo fue plagiar e hilar un montón de refranes. Los psiquiatras: “un retrasado mental”.
Uno me leyó; dijo, algo sobre locos, libros, manicomios, muchas palabras y gong de campanas; le repugnó. El trabajo de un ocioso rascándose los pliegues del estómago con parsimonia. Plumífero bobalicón malevo, con cultura por fascículos. Tonto en los cinco continentes. Gran mamut relleno de tinta. No podía escribir ni media línea sin contar, urbi et orbi, lo mal que se encontraba. Gacetillero. Aburrido y pelmazo. Lo único que hizo fue plagiar e hilar un montón de refranes. Los psiquiatras: “un retrasado mental”.
