Líneas rosas 9

Del «Journal intime», de Amiel:

“Escribo para no morir del todo; el pensamiento fija la vida que se escapa”, 27 de junio de 1853.

“Mi diario es mi conversación sostenida conmigo mismo; mi manera de vivir en sociedad”, 24 de enero de 1855.

“La pluma me sirve de boca; hablo al papel porque los hombres me son imposibles», 12 de marzo de 1857.

“Mi aislamiento no proviene del orgullo, sino de la timidez del alma”, 1863.

“Me miro escribir y me doy miedo: soy mi propio laboratorio”, 1858.

“La conciencia de sí es una enfermedad del alma», 6 de abril de 1864.

“La cabeza me ha devorado el corazón”, 1856.

“La ternura me es necesaria, pero la busco en el pensamiento”, 1859.

“Analizo lo que otros sienten, y así me salvo de sentir demasiado”, 1860.

“Sigo siendo un niño en el fondo: la madurez de mi espíritu no ha curado mi inocencia doliente”, 1868.

“No he aprendido a vivir, solo a pensar; y pensar es otra forma de infancia perpetua», 1871.

“El pensamiento es mi armadura contra el sufrimiento”, 1852.

“Mi diario me cura de la fiebre moral que me devora”, 1862.

“Cuando escribo, no siento mi herida; el análisis es mi morfina”, 1870.

“Pensar es encontrar una forma de esperanza”, 1873.

“La salvación, para mí, consiste en transformar la vida en conciencia”, 1867.

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