
26 de octubre, 14:15 p.m., más o menos dos horas menos de hora solar
La luz asoma, se ensancha, entre ocasionales nubes blancas, de su balcón de rosas ribereñas. El sol cae como un fruto de fuego maduro. Pese a la fría luz, mejor, pese a la luz caramelizada de frío, el aire es de cristal de Murano de agua. Las hojas caídas como crepes dorados al sol. Existe una luz en el otoño imperceptible en ningún otro momento del año.
La luz gallega a menudo no es luz de sol: es niebla y resplandor de saudade. Luz de hórreo y de piedra, sosegada, pero viva. Luz barroca, teatral, agónica. Ah esta luz de Nogueira ahorita mismo, herida, sangrando oro por las frondas.
Día frío de generoso sol. Releo a James Boswell, «Vida de Samuel Johnson», Acantilado.
