Flor 5

26 de octubre. Empieza a atardecer.

La pálida luz ámbar del sol cae sobre los árboles rojizos de octubre. Blancas flores de manzano cubren el suelo como nieve. Un zumbido agrio de moscas rezagadas ¿No es este un auténtico día de otoño? El crepúsculo del año donde la sombra y la oscuridad se encuentran. Justo la melancolía que me encanta, la que hace que la vida y la naturaleza armonicen.

Las aves cavilan sobre sus migraciones, los árboles se visten con los tonos frenéticos o pálidos de la decadencia, y miríadas de hojas comienzan a esparcirse por el suelo, para que ni siquiera los propios pasos perturben el reposo de la tierra, mientras nos regalan un aroma, perfecto analgésico para la mente inquieta.

Aunque las vacaciones se terminaran y se acumulen las obligaciones, aunque llueva día tras noche en esta Ribeira Sacra mía ¡Delicioso otoño! ¡Delicioso fin de octubre! Esta pobre hora de tranquilidad; y el amor ¿se alejará de nosotros?

Mi alma está esposada con el otoño, y si fuera un pájaro volaría por la tierra buscando los sucesivos otoños.

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