
El melancólico que escribe transforma su enfermedad en arte. Lo que para otro sería peso, para él es impulso. Ese, exactamente, es mi caso. Para un temperamento como el mío, escribir no cura ni enferma por separado; es la única manera de no morir por asfixia interior. Sin escribir, me hundiría en el magma y las miasmas de mi propia densidad. Con la escritura, esa seclusa densidad se convierte en forma, en música, en pensamiento. Gracias a ese aliviadero no enfermo del todo (yo no escribo para estar sano) La escritura me mantiene en el punto medio entre la vida y la caída.
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(i) Escritura como cura
«Escribir sana porque obliga a fijar el malestar, a darle forma, a convertirlo en un objeto. Mientras el dolor permanece dentro de uno, es invencible; cuando se lo escribe, se vuelve externo, se hace soportable. No se trata de consolarse, sino de comprenderse. La literatura no cura la enfermedad, pero cura el espanto: ya no temes lo inexpresado», Cesare Pavese.
«El trabajo me curó. Si no hubiera escrito, me habría perdido. La escritura, con su disciplina, con su exigencia, aparta los pensamientos negros y permite al espíritu caminar por un sendero firme. No conozco medicina mejor para el alma que el trabajo literario», Chéjov.
(ii) Escritura como enfermedad
«La escritura es para mí una forma de enfermedad. Me consume, me devora, me impide vivir. Me quita la tranquilidad, me mantiene despierto cuando debería dormir, me obliga a mirar dentro de mí hasta que me duele. Cuando no escribo estoy peor: todo se acumula en mí como un veneno. Pero escribir no es alivio: es simplemente otra forma de sufrir, más ordenada y más lúcida. Escribir es abrir llagas con precisión», Kafka.
«Escribir es una peste que uno alimenta. A cada página, uno cae más hondo en sí mismo, y allí dentro no hay consuelo, solo repetición del malestar. El escritor es un enfermo que se autodiagnostica sin piedad. Y, sin embargo, la enfermedad es su única forma de vida», Thomas Bernhard.
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Para otros es, a la vez, salud y mal. Una enfermedad luminosa. Aquí ustedes pueden encontrarme.
