
Insisto: proliferación y espesura son caminos legítimos. La literatura es plural; no existe un único modelo estético superior al resto. Un logrado artificio en la expresión vale tanto como un epígrafe claro y sencillo, azoriniano. Hay ingenios que se complacen en juntar lo distante, en complacer a lo difícil (si no recuerdo mal así caracterizaba Quintiliano el estilo asianista frente al estilo aticista)
Por acumulación y superposición se pueden crear claridades ignífugas. Es algo así a la expresión desbordada delante de un mundo desbordado (selvas, ciudades imposibles, rococó arquitectónico, museos atiborrados de espectadores) Casi un exceso de grandeza. Probablemente (no sé) en todo signo late otro signo, en cada forma hay otra forma haciéndose, deformándose. El barroco celebra el cuerpo (el lenguaje) maquillado y teatralizado. Lo barroco no es una ornamentación, sino una estrategia del conocimiento. Probablemente en lo barroco no se trata de adornar, sino de producir un exceso que nos obliga a mirar de otra manera.
Los conozco bien. Conozco bien a los barrocos. Fui uno de ellos.
