
«No se puede medir el nivel de una cultura por el número de libros que la gente lee. Una cultura es la suma de todas sus obras, y su continuidad depende de la transmisión de aquello que ha sobrevivido a la prueba del tiempo. El público que se alimenta de literatura efímera puede entretenerse, pero no puede sostener ninguna tradición ni aportar nada a las generaciones futuras», Eliot, «Notes Towards the Definition of Culture».
«Lo que llamamos cultura es, en gran parte, el sedimento de la continuidad. Una sociedad que rompe con sus grandes libros, con los textos que encarnan su memoria y su forma de sentir, puede prosperar económicamente y seguir leyendo; pero lo hace en un vacío espiritual. Sin tradición, la lectura deja de ser un acto de transmisión y se vuelve mero pasatiempo», Steiner, «Lecciones de los maestros».
«Una sociedad que sustituye sus grandes obras por literatura de consumo no muere al instante: simplemente se vuelve incapaz de recordar. Puede seguir leyendo, pero ha perdido la memoria cultural que da densidad al acto de leer. El canon no es un mecanismo de exclusión: es la única defensa contra la trivialidad universal», Harold Bloom, «How to Read and Why»
«El valor de una sociedad lectora no se determina por la cantidad de libros que consume, sino por su capacidad para reconocer que algunos libros son mejores que otros. Donde no se distingue, la lectura deja de ser experiencia estética y se convierte en entretenimiento sin consecuencias espirituales», C.S. Lewis, «An Experiment in Criticism».
