Ad populum 3

Gustave Flaubert, carta a Louise Colet (1852): «No hay en el arte palabra de más ni palabra de menos. Todo debe encajar tan rigurosamente como las piedras de una catedral. Paso días escribiendo una sola página, y muchas veces la arranco con furor y vuelvo a empezar. El estilo no es un adorno: es la esencia misma del pensamiento. Quiero encontrar la frase perfecta, la frase que sea necesaria y suficiente, la que no pueda desplazarse sin que todo el edificio se resquebraje».

El taller de la oscura provincia de Flaubert lleno de limas, gubias, cuchillas y virutas de frases, o escribir por aproximaciones sucesivas, como si la página estuviera cubierta de velos que se retiran uno a uno. Solo después de innumerables enmiendas suena armónica la filarmonía interior que se busca.

Frases mal escritas que son como miembros deformados, y bulbosos, y cancerosos; hay que amputarlos, corregirlos, operar sin piedad. La primera versión de un texto es un borrador incipiente y lejano que aún no conoce su destino. El trabajo del escritor consiste en someter esa forma informe, ese magma informe, esa arcilla deforme, a una serie de manipulaciones severas. Escribir es, ante todo, un arte quirúrgico, de eliminación, poda y lima.

Limpiar, cortar, afinar, podar, escamondar, lijar, quitar, desmochar, mondar, remendar, desvastigar, remoldar…La alegría de tachar; escribir diez borradores y destruir once. Domar el animal vivo de la sintaxis. Borges, en una conferencia en la Universidad de Belgrano (1968):

«Escribir es, ante todo, reescribir. Yo he publicado cuentos que tuve que corregir veinte veces, y aun así creo que habría podido mejorarlos. Las metáforas no se inventan: se descubren cavando en la lengua. El escritor es un paciente orfebre que trabaja en la penumbra, limando adjetivos, tallando silencios, afinando cadencias. No hay arte sin eliminación».

Mi prosa, me repite mi maestro Lamas, es un río aurífero, bien me lo dice generoso, del que a veces se puede extraer alguna pepita de oro, pero que deja pasar montones de agua. Lamas me exige que corrija y tache batea en mano.

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