
Para Becky Gijón, escritora y empresaria
Uno de los libros ilustrados más bellos e importantes del siglo XVII, compuesto, impreso en papel de gran formato y encuadernado en una suntuosa piel azul de J. A. De Rome es:
«Les images ou tableaux de platte peinture des deux Philostrates sophistes grecs, et Les statues de Callistrate / mis en francois par Blaise de Vigenere bourbonnois, enrichis d’arguments et annotations ; reueus et corrigez sur l’original par un docte personnage de ce temps en la langue grecque en cette nouuelle edition ; auec des epigrammes sur chacun diceux par Artus Thomas sieur d’Embry»
En París, en casa de la viuda Abel L’Angelier y la viuda M. Guillemot, 1614. Folio con título grabado, 919 pp. numeradas por error como 921, (47) pp. de índice, (1) f.bl. Pequeña restauración en el margen blanco de las pp. 51 y 787 sin afectar al texto, pequeño relleno de papel en la f. del índice LLll4, con pérdida de algunas letras. Ejemplar corregido, 69 grabados a página completa, numerosas bandas y culs-de-lampe. Marroquín azul, triple filete dorado alrededor de las tapas, lomo con nervios decorado con motivos grotescos, rueda interior dorada, cortes dorados. Encuadernado por J. A. De Rome, Rue St Jaque. 414 x 273 mm. La suntuosa edición de referencia publicada por la viuda L’Angelier en 1614. Magnífico ejemplar impreso en papel de gran formato. Landwehr, Romanic Emblem Books; Praz, pp. 453-454; Chatelain, Livres d’emblèmes et de devisesune anthologie (1531-1735), n.º 140.
«Diez composiciones llevan una mención que indica que fueron grabadas a partir de dibujos del pintor Antoine Caron, uno de los principales organizadores y decoradores de las fiestas en la corte de los últimos Valois. Todo parece indicar que Caron fue el artífice de la ilustración de este monumental libro. Se trataba de un trabajo largo y colectivo que no se había terminado cuando murió Caron (1599), pero lo esencial del programa iconográfico estaba entonces en marcha. La advertencia nos informa de que el librero Abel Langelier «no escatimó esfuerzos ni vigilancia para buscar a los más hábiles, tanto en el arte de dibujar como en el de grabar en cobre…», nos informa Jacques-Antoine de Révéroni Saint-Cyr.
Y añade otro esteta del libro, Alexandre de Villedieu: ««Los grabados están acompañados de epigramas de Thomas Artus. Impresos debajo de cada lámina, destacan el sentido moral de las composiciones mitológicas que acompañan. La técnica de asociar una imagen y una forma poética breve con la doble función moralizante y conmemorativa tiende a acercar las Imágenes de Filóstrato al género del emblema. Pero, por un giro del destino, la considerable influencia que ejercieron las Imágenes de Filóstrato en la primera mitad del siglo XVII también tuvo como efecto desviar una serie de colecciones de emblemas del camino puro de la emblemática hacia la tradición literaria más antigua de la descripción pictórica. Por ello, la edición de las Imágenes de 1614 ocupa un lugar esencial en la evolución del género en el siglo XVII»
***
Otro libro raro y joyoso, es la edición original de Maupertuis, Pierre-Louis Moreau de, «Carta sobre el cometa», S.l. [París], 1742. In-12 de (1) f.bl., (5) ff. (incluido el frontispicio), 111 pp., (1) f.bl. Encuadernado en piel marmolada de la época, lomo con nervios decorados, filete dorado en los cortes, cortes moteados en rojo. Encuadernación de la época. 156 x 87 mm.
Rara edición original de este tratado de astronomía escrito por Maupertuis con motivo del paso del cometa de 1742. Uno de los pocos ejemplares raros en papel vitela de gran tamaño. En esta obra dirigida a una mujer, Maupertuis elabora un tratado de astronomía antes de estudiar el cometa cuya aparición en el cielo parisino había suscitado un gran revuelo en 1742. El cometa en cuestión fue observado el 2 de marzo de 1742 en el Observatorio de París. El autor explica en él el sistema de Newton. Maupertuis, en su «Carta sobre el cometa», considerando el calor extremo que el de 1680 había contraído hacia el sol, parece creer que si el cometa hubiera pasado cerca de la Tierra, la habría reducido a cenizas, o la habría vitrificado.
Pierre-Louis Moreau de Maupertuis (1698-1759) fue un filósofo, geómetra y astrónomo francés. Viajando para aprender de los sabios de la época, entabló amistad con los Bernouilli, La Condamine y Voltaire, de quien se convertiría en un entusiasta discípulo del sistema de Newton. Voltaire le presentó a Madame du Chatelet y le llevó a Cirey, donde conoció a Koenig, que daba clases de matemáticas y filosofía a la marquesa. En 1737 fue enviado por Maurepas al Polo Norte con una expedición que debía medir un grado del meridiano terrestre, cerca del círculo polar, y constató el aplanamiento de la Tierra hacia los polos. En 1740, Federico II lo nombró presidente de la Academia de Berlín. En 1743, la Royal Society de Londres y, posteriormente, la Academia Francesa le abrieron sus puertas. A él se le debe la medición del arco polar, la demostración de la forma aplanada de la Tierra y, sobre todo, el mecanismo de las trayectorias de los cometas.
***
Y no se olvide a:
«Lettre sur la figure de la Terre, écrite à une Princesse du Nord», París (y Berlín), 1744
Pequeño tratado newtoniano en forma epistolar, claramente deudor del prestigio de Maupertuis y de su expedición al círculo polar, dirigido -al menos nominalmente- a una protectora ilustre:
«Lettre sur la figure de la Terre, écrite à une Princesse du Nord, où l’on explique en termes familiers les découvertes de M. de Maupertuis, & où l’on parle de la danse des Comètes autour du Soleil / par Charles-François Dumesnil, de l’Académie royale des Sciences de Prusse.»
S.l. [París], aux dépens de l’Auteur, et se trouve à Berlin chez Haude et Spener, 1744.
In-12 de frontispicio grabado (una alegoría de la Tierra aplanada sosteniendo un espejo donde se refleja el Sol), (6) ff., 184 pp., (4) pp. de privilegio y erratas. Varios diagramas astronómicos en el texto, finamente trazados.
Encuadernación de época en piel marmolada castaña, lomo con nervios ornados de pequeños soles y cometas dorados, tejuelo de piel verde, cortes jaspeados en rojo. 160 x 90 mm. Ligera marca de agua en la esquina inferior de las primeras hojas, sin afectar al texto. Ejemplar muy fresco.
Rara primera edición, impresa muy probablemente en París aunque llevando pie de imprenta doble para facilitar su difusión en Berlín. El Journal des Sçavans de 1745 menciona «un petit ouvrage plaisant et exact à la fois, où les dames de la Cour de Berlin ont cru voir leur propre curiosité reflétée».
«Dumesnil, modesto geómetra de segunda fila, comprendió sin embargo algo esencial: que la gloria de Maupertuis no sería tanto haber medido un arco de meridiano, sino haber convertido la forma de la Tierra en asunto de conversación mundana. Esta Lettre se dirige a una «Princesse du Nord», acaso ficticia, acaso trasunto de la propia hermana de Federico II, y convierte el aplanamiento de los polos en metáfora de la melancolía: «La Terre, Madame, n’est point parfaitement ronde, comme on le croyoit jadis; elle est un peu triste aux extrémités, comme le cœur de ceux qui ont beaucoup vu.»», H.-L. Lefèvre, «Maupertuis et ses imitateurs», Lille, 1932, p. 189.
Y comenta la siempre fina Marie-Claire Gauthier:
«La segunda parte de la Lettre trata de los cometas, retomando sin decirlo la célebre intuición de Maupertuis sobre el posible efecto destructor del cometa de 1680. Dumesnil dulcifica la imagen para su destinataria: «Si un Comète s’approchoit trop de nous, il nous embraseroit sans doute; mais rassurez-vous, Madame, la Providence les tient en bride comme ces chevaux fougueux qu’un cocher habile retient par un fil.» La obra oscila entre el coqueteo galante y la divulgación seria, y por eso mismo se lee hoy como un documento precioso de la sociabilidad ilustrada», Marie-Claire Gauthier, «Les sciences du ciel au féminin», París, 1999, pp. 57-58.
***
Uno de los libros más raros leídos en mi vida es un opúsculo latino en contra de los penes pequeños. A saber, el libro es:
«De Parvulis Priapis non satis erigentibus, qui nec Foeminam explent nec Renibus prosunt» Opusculum rarissimum, cum gravissima querela medica et satyrica admonitione. Per Hieronymum Spilantium, Medicum Cadomensem Lutetiae Parisiorum, apud Petrum Gratianum, 1658.
In-12, portada con orla vegetal grotesca, (4) ff., 62 pp., (1) f. blanco.
Vignette xilográfica representando un diminuto sátiro desplomado bajo el peso simbólico de un racimo de uvas que no puede levantar.
Encuadernado en pergamino flexible de época, título manuscrito en el lomo por mano del siglo XVIII: Spilantius, De Parv. Priap.
Pequeña mancha de humedad en el margen externo de las pp. 9–12, sin afectar al texto (aunque aumenta el patetismo general del volumen)
La tesis central del médico Spilantius es que los «parvuli priapi», esto es, los miembros viriles que en erección no alcanzan los «decem cemitros», «nec mulierem rite satiant, nec renibus aliud faciunt quam nigram bilem gignere» porque la falta de “expansión vigorosa” en ciertos varones genera un estancamiento de humores en los riñones, y también porque la mujer, «animal ad plenitudinem natum», queda insatisfecha y transmite -por misteriosa sympathia uterina- un “contraflujo de calor” que empeora aún más la salud del marido.
Sobre la bilis negra renal nos dice: «In renibus talium virorum nidulatur atra bilis, quasi corvus in tecto aegroto, semper crocitans, nunquam volans», “En los riñones de tales hombres se anida la bilis negra, como un cuervo en el tejado de un enfermo: siempre grazna, nunca vuela”.
Es cosa de asustar.
