Tu quoque 49

«Ningún hombre puede formarse solo. El entendimiento necesita oposición amistosa tanto como apoyo. El amigo no es quien siempre concede, sino quien se atreve a corregir. He encontrado en la amistad una escuela más eficaz que cualquier universidad: allí se aprende a pensar con exactitud, a desconfiar de la vanidad propia y a soportar la censura sin resentimiento. Un amigo honesto es un espejo que no halaga. La conversación sostenida durante años con un espíritu afín pule el estilo, refrena el exceso, y enseña a escribir no para el aplauso inmediato, sino para la aprobación duradera de una conciencia cultivada.», Samuel Johnson.

«No puedo imaginar mi trabajo sin la amistad. En los momentos de desaliento, fue la presencia de un amigo lo que devolvió sentido a la labor intelectual. La amistad no es distracción del trabajo: es su respiración. Schiller me dio aquello que ningún método puede ofrecer: la certeza de que una mente vigilante seguía mis esfuerzos, y que cada página escrita tenía un lector digno incluso antes de existir. Esa expectativa silenciosa fue una forma de responsabilidad creadora. Cuando dos hombres se reconocen mutuamente en la seriedad de su tarea, la amistad se vuelve productiva: no solo consuela, sino que engendra forma.», Goethe.

«La amistad es la única relación humana que no exige que uno se explique sin cesar. Con algunos amigos se puede hablar del arte con la misma naturalidad con la que otros hablan del tiempo. He necesitado de la amistad para no odiar al mundo. Sin ella, la estupidez ambiente me habría vuelto cínico o cruel. Gracias a ciertos interlocutores fieles, pude seguir creyendo que la inteligencia no era una excentricidad inútil. Un amigo verdadero no acelera el trabajo, pero lo justifica. Escribir sabiendo que alguien comprenderá el esfuerzo invisible es una de las pocas razones nobles para perseverar.», Flaubert.

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