T. S. Eliot
“La cultura no puede planearse simplemente como se planifica una industria, ni puede reducirse a la suma de actividades que proporcionan entretenimiento. La cultura es aquello que hace que la vida merezca la pena, y se transmite, ante todo, por la continuidad: por la transmisión de hábitos, de juicios, de gustos y de discriminaciones. Una cultura que pierde el contacto con sus grandes obras del pasado no se vuelve más libre ni más democrática; se vuelve más pobre, más frágil, más manipulable. El problema no es que la mayoría lea poco o lea mal, sino que deje de existir un fondo común de referencias que permita reconocernos como miembros de una misma tradición”.
George Steiner
“Una sociedad que renuncia a la dificultad intelectual, que abandona deliberadamente las obras que exigen paciencia, memoria y disciplina, no se libera: se infantiliza. La lectura fácil no es un pecado; el pecado es convertirla en norma exclusiva. Allí donde los grandes libros dejan de ser leídos, no sólo se empobrece la literatura: se empobrece la conversación pública, se empobrece el juicio moral, se empobrece incluso la política. Porque los grandes textos no nos hacen mejores personas, pero sí nos hacen personas más conscientes de la complejidad”.
Ortega y Gasset
“El hombre-masa no es aquel que pertenece a una clase social determinada, sino aquel que se siente satisfecho consigo mismo, tal como es, y que no reconoce instancias superiores a las que deba rendir cuentas. En el ámbito cultural, esto se traduce en la indiferencia hacia la tradición y hacia el esfuerzo intelectual. Cuando una sociedad deja de exigir a sus miembros el acceso a sus mejores obras, no se hace más justa: se hace más vulgar. Y la vulgaridad, cuando se instala como norma, termina por destruir toda minoría creadora”.
Harold Bloom
“Leer por placer es un derecho, pero confundir el placer inmediato con el valor estético es una catástrofe cultural. El canon no es una lista arbitraria impuesta por élites hostiles, sino la memoria viva de aquello que ha demostrado, a lo largo del tiempo, una fuerza estética irreductible. Una cultura que ya no distingue entre lo que perdura y lo que simplemente circula, entre lo que resiste la relectura y lo que se agota en la moda, está condenada a la amnesia”.
Friedrich Nietzsche
“La cultura auténtica no consiste en una acumulación indiscriminada de conocimientos, sino en la formación de un estilo, de una jerarquía interior. Allí donde todo vale lo mismo, nada vale verdaderamente. Un exceso de actualidad, de información y de lecturas efímeras produce hombres saturados y vacíos, incapaces de recordar, de seleccionar y de venerar. Sin una relación viva con los grandes espíritus del pasado, la cultura se disuelve en ruido”.
Allan Bloom
“El problema de la educación contemporánea no es que los estudiantes no lean, sino que no se les enseña por qué ciertos libros son mejores que otros. Se les dice que todo es relativo, que todo gusto es igualmente válido, y el resultado no es tolerancia, sino indiferencia. Una democracia que renuncia a transmitir sus mejores libros renuncia, en realidad, a formar ciudadanos capaces de pensar más allá del presente”.
Jordi Llovet
“La cultura no se mide por la cantidad de libros vendidos ni por la proliferación de novedades editoriales, sino por la permanencia de un canon compartido, por la capacidad de una sociedad para reconocer y transmitir aquello que ha considerado valioso durante siglos. Cuando la educación renuncia a esa función selectiva, no democratiza la cultura: la trivializa».
Marco Tulio Cicerón
“No nace orador quien no ha sido alimentado por los grandes autores, ni puede aspirar a la vida pública quien desconoce las obras que han formado el juicio de los mejores. La educación no consiste en saber muchas cosas, sino en haber sido formado por las cosas mejores».
