Pensar es no estar del todo con uno mismo. Noche movida y lipemaniaca. Ayer me observé demasiado, y dejé de ser quien observa. El control es una máscara que cae con facilidad. Porque hay una claridad terrible en los momentos en que uno ya no se gobierna. Como si, al caer el mando, apareciera por fin la verdad del mecanismo. La mente, cuando se fatiga, deja caer las barreras. Entonces las ideas y sentimientos caen en fila, se precipitan como agua sin cauce. El hombre no teme tanto perder la razón como perder la certeza de que la posee. Hay instantes en los que uno se ve actuar desde fuera, como si otro hubiera tomado el timón.
Tuve una noche toledana, de trasgos, serpientes y gigantes de hielo. La mayor parte de los desórdenes del mundo provienen de que los hombres no saben mantenerse dentro de sí mismos. El alcohol y la falta de sueño provocaron que se adueñara de mí el sistema límbico. Podía criticar el sistema alucinatorio y delirante, pero la vivencia lo certificaba.Yo he visto muchas veces que la razón se mantiene intacta, pero que ya no gobierna. No es que falte juicio, es que ha perdido el mando.Hay momentos en los que el espíritu abandona su medida, su patrón habitual. Entonces todo se vuelve demasiado próximo, demasiado intenso. El orden se rompe no por exceso de oscuridad, sino por exceso de luz. Una luz entrópica, caótica. El sistema se satura y entra en el exceso.
Musil: «La enfermedad mental no consiste en pensar cosas falsas, sino en no poder detenerlas a tiempo. El pensamiento pierde su freno, y entonces deja de ser instrumento para convertirse en fuerza». Virginia Woolf: «La mente, cuando se desborda, ya no sigue caminos. Se abre en mil senderos a la vez. Nada concluye, nada se cierra. Todo permanece abierto, excesivamente vivo. Georg Trakl: «El alma ha perdido su ritmo. Ya no vuelve a casa. Errante, tropieza consigo misma».
La locura es una aceleración, una descomposición donde cada pensamiento va por su cuenta. No se sufre por error, sino por errancia vagabunda.
Afortunadamente, a todos nos alcanza el alba.
