Tu quoque 116

La cultura es el estudio y análisis de la perfección. No es ornamento ni lujo solo burgués; es una disciplina del espíritu contra la barbarie. No es la suma de diversiones ni de información, sino un tejido delicado de hábitos, creencias y formas que tardan generaciones en construirse. Cuando se pierde la alta cultura, no se pierde solo refinamiento: se pierde memoria. La alta cultura es la memoria larga de una civilización. Pertenece al mundo de las cosas duraderas, a diferencia del entretenimiento. El mayor gozo del hombre es comprender.

Y sí, la alta cultura puede ser instrumento de poder social. Pierre Bourdieu: «El gusto por la alta cultura funciona muchas veces como un mecanismo de distinción social. No expresa una superioridad natural, sino una herencia cultural convertida en capital simbólico». Y además puede existir cierta impostura o evangelismo cultural donde se muestra más entusiasmo por las obras cumbres que aquel que se siente realmente. Eco: «No hay nada más triste que el consumo obligatorio de los clásicos. Leer a Dante sin amor es peor que no leerlo. La alta cultura, cuando se vuelve deber social, produce impostura». Y no olvidemos a Adorno: «La cultura elevada puede convertirse en ideología cuando se separa de la vida y se contempla a sí misma como redención automática», Ni olvidemos el esnobismo: «Existe una forma de intelectualismo que no ama la verdad, sino la apariencia de inteligencia. En ella, la cultura es una pose y no una experiencia», Alonso Church.

Yo he sido un fanático de la alta cultura. Pero advierto que, históricamente, la alta cultura ha funcionado a menudo como capital simbólico reservado a minorías con tiempo, recursos y educación. Puede convertirse en marca de clase, no en herramienta compartida y común. Yo nací en una cla se privilegiada llena de privilegios y debo ser consciente de ello. A menudo nuestro exquisito saber servía para distinguir personas, no para dignificarlas.

A veces la alta cultura es un fetiche vivo desconectado del mundo vivo, real, y se puede convertir en un lenguaje críptico de un cenáculo de iniciados. O creer que el refinamiento garantiza la lucidez y la sensibilidad humana. La alta cultura no hace automáticamente mejores personas. Por último creo que el canon es muy valioso, pero que no todo lo valioso surge dentro del canon.

Permítanme expresar estas prevenciones o ambivalencias.

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