La gran prosa posee la precisión de la poesía y la libertad del juego. Cada frase parece haber sido girada hacia la luz, examinada desde varios ángulos y pulida hasta ofrecer no solo significado, sino un placer sensorial distinto. Nada parece accidental, y sin embargo, nada resulta rígido. El estilo danza. Frases que son actos de desafío contra la inercia. Se resisten a la paráfrasis. Exigen ser leídas, no simplemente comprendidas. Prosa que demuestra que la inteligencia puede ser voluptuosa y que el estilo no es un adorno, sino la sustancia misma. Cadencia que piensa, pieza de marfil tallada lentamente.
La prosa de la IA es ejecutiva, plana, común, rutinaria, estadísticamente previsible. La prosa artística puede demorar y oscurecer; la de la IA delinea, clasifica y resume. Su léxico es neutro y su sintaxis simétrica.»Toda prosa aspira, consciente o inconscientemente, a la condición de la música. No por su vaguedad, sino por su precisión absoluta. La frase debe ser afinada como una cuerda, y cada palabra elegida no por su corrección, sino por su necesidad. La buena prosa es una cuestión de oído, de sensibilidad extrema al matiz, de rechazo de todo lo que es meramente adecuado”, Pater. Esta idea no la puede plasmar la IA.
Tenemos el caso en la historia de Aurelius Labyrinthicus (ca. 160–205 d. C.) Rhetor obscurissimus, ultimus asianista. Aurelius Labyrinthicus nació —según una noticia dudosa de un escoliasta tardío— en Apamea de Siria, ciudad de retórica inflamada y de gusto por la ornamentación verbal. Llegó joven a Roma, en tiempos de Cómodo, cuando la prosa latina había empezado a cansarse de la claridad republicana y buscaba el estremecimiento, el sobresalto, la rareza.
Desde el principio fue tenido por extravagante. Decía —según una frase transmitida por Aulo Gelio el Joven (obra perdida)— que “la claridad es una concesión al vulgo, y el estilo un privilegio de los solitarios”. Decía con frecuencia: “No escribo para ser entendido, sino para ser atravesado por los hados». Su obra «De Flexibus Verbi», tratado en nueve libros, yace casi enteramente perdida.
