Según el criterio mercantil, no literario, de Manuel Vilas, que sirve para editoriales, balances y distribuidoras, soy un escritor rotundamente fracasado.
Escribí urgido por una irrefrenable necesidad interior, y pretendí hacerlo con rigor, voz propia, riesgo y desde un mundo reconocible.
Pero la historia literaria es despiadada. No depende de un cálculo de méritos, sino de un capricho de azares. La posteridad es una institución grotesca.
Publicado por christiansanz71
No me verán fogueándome en el padelsurf, el kayak o el surf. Ni relajándome una seráfica mañana en un spa o apuntándome a una clase de yoga o de fitnes al aire libre. Ni alechugado bajo el sol espeluznante. "Vita Cartesii simplicissima est”, recordaba Valéry en "Monsieur Teste". La mía es abrumadoramente más simple. Un libro entre las manos, paseos con la perra, oír pájaros, salmorejo, crema fría de espárragos blancos y mermelada de moras. Feliz verano. Libertad, lógica y literatura.
Ver todas las entradas de christiansanz71