Tu quoque 61

Según el criterio mercantil, no literario, de Manuel Vilas, que sirve para editoriales, balances y distribuidoras, soy un escritor rotundamente fracasado.

Escribí urgido por una irrefrenable necesidad interior, y pretendí hacerlo con rigor, voz propia​​, riesgo y desde un mundo reconocible.

Pero la historia literaria es despiadada. No depende de un cálculo de méritos, sino de un capricho de azares. La posteridad es una institución grotesca.

Deja un comentario