Regalo, hermoso regalo, de mi amiga la poeta Marisa Lozano Fuego, por el día de mi cumpleaños. GRACIAS.
LATIR
Latiendo como lágrima y delito,
naciendo como sangre desgarrada
en una deliciosa madrugada,
pariendo las palabras despacito,
rasgando la sacralidad del rito,
temblando como tierna llamarada,
rompiendo los mordiscos de la nada,
salvando el corazón del infinito,
tejiendo cada nube, cada éter
con dedos sensitivos, enredados
en letras que se mojan con aurora,
brotando como flores de Deméter,
así nos versas, todos derramados
en una catarata encantadora.
En una catarata encantadora,
flamígera, irredenta, dulce y fiera
tus verbos de satén y enredadera
nos hacen de sustancia pecadora
que ruge, que presencia, que enamora
los párpados besando la quimera,
pues somos una dulce calavera
que busca germinar entre la flora.
Valiente, brillantísimo y eterno,
buceas en los libros, tu tesoro
que narran una gesta palpitante
de espíritu prolífico y tan tierno
que tiñe nuestro pelo con el oro
que emana de tu pluma impresionante.
Que emana de tu pluma impresionante,
que bulle y luego fluye como río,
tus mente es un precioso escalofrío
que tiene las paredes de diamante
y alumbra como fuego alucinante
salvándonos del tedio y del estío,
llenando nuestro pálpito vacío
con una incandescencia rutilante.
No cejes, no te pares. Continúa,
homérico es vibrar en el sendero,
tu estela te acompaña si caminas.
Eres del instrumento aquella púa
que tañe sinfonías de lucero,
catárticas, indómitas, divinas.
