Tu quoque 66

Deseo, y permítanme formularlo con precisión patética, dejar algo, aunque ínfimo, en el espacio-tiempo del futuro; un verso feliz, acaso dos, o un párrafo breve o bien un fragmento emotivo que alguien subraye dentro de cincuenta años y piense: “Aquí hubo alguien afín a mí».

La fama è una puttana che si dà a chi più la chiama.

Francesco Guicciardini, «Ricordi», c. 1528: «La gloria es una cortesana anciana que se maquilla con los colores de cada siglo. A quien la sirve joven lo abandona viejo; a quien la desprecia, a veces le concede una noche tardía y sin testigos».

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