Tu quoque 78

Las cuatro de la mañana, la hora más dura del día . Existen personas que envejecen durante su vida, no por haberla vivido poco, sino por haberla vivido demasiado adentro. El exceso de dolor que advierto -ese dolor redundante, improductivo- no es una prueba de fracaso, sino de exposición prolongada sin refugios. No todo dolor enseña; algunos solo desgastan.

La soledad no es una batalla, es un campo electrificado. La soledad devora el placer. Triunfa cuando estás exhausto; si renaces, se agazapa para volver a atacar. La soledad es dolor y vida aguada, química de insectos.

Nadie resiste bien el pensamiento , la vida, si no le sustenta una voz, una presencia, una figura .Incluso las mentes más fuertes se vuelven precarias en aislamiento. No porque estén rotas, sino porque no están acompañadas. No es bueno que el hombre esté solo.

Soledad gemela de la muerte. Sin la muerte, la vida sería un borrador interminable, una frase que nunca llega a cerrarse. Sin el boquete de la soledad nunca le tendríamos miedo. Es morboso creer que nacemos libres e iguales. El gusano prepara su sándwich frío con nuestro cuerpo. Para devorar millones de moléculas de vacío.

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