No tengo píos deseos para el nuevo año. Me bastaría con conservar la lucidez, vivir con los ojos abiertos, no volverme imbécil y no traicionar aquello que considero digno. Una disposición de ánimo para soportar lo que venga (enfermedad, decadencia) sin degradarme. Honestidad, cultura, un mundo, no el mejor de los posibles, sino uno máximamente óptimo, o mínimamente desastroso, y resistir, curiosidad, y horas de calma, y seguir leyendo, seguir escribiendo, seguir asombrándome, que quien amo esté a salvo, en resumen, un mundo menos horrible y una vida menos dañada.
