Muy feliz con mis nuevos libros, por el tiraje, casi obras de bibliófilo. Mi maestro Gustave Flaubert: «Cuando puse el punto final, no sentí alegría, sino una especie de agotamiento solemne. Era como haber cumplido una condena larga y voluntaria. No había felicidad, pero sí una satisfacción austera: la de no haber traicionado el ideal que me había impuesto. Un libro terminado no es un motivo de fiesta; es una carga que por fin se deja en el suelo». Y mi otro maestro Henry James dijo al respecto: «Cerrar una obra es cerrar una etapa de conciencia. No se experimenta júbilo, sino una forma de asentimiento interior: ‘esto es lo que podía hacer’. El libro terminado no es una victoria, sino una delimitación. Marca el límite de una energía, de una atención, de una vida invertida».
La satisfacción no proviene del resultado, sino de la fidelidad al esfuerzo.
***
«Sospecho que la realidad no es menos ilusoria que la ficción, solo que insiste con mayor obstinación. Inventamos explicaciones, tramas, causalidades, para soportar el caos de lo real. La literatura no hace más que ordenar ese caos según ciertas leyes visibles. Por eso, cuando una ficción es perfecta, cuando se cierra sobre sí misma como un laberinto sin fisuras, nos parece más verdadera que la vida, que siempre queda inconclusa, mal explicada, llena de contradicciones. La ficción no imita la realidad: la completa», Borges.
«No hay historia, por fantástica que sea, que no tenga raíz en alguna verdad, ni vida tan común que no pueda parecer novelesca cuando se cuenta. El peligro no está en confundir libros y mundo, sino en creer que el mundo carece de invención. Porque los hombres viven según los relatos que aceptan como ciertos, y muchas veces esos relatos no son menos imaginarios que los libros de caballerías», Cervantes.
«La frontera entre realidad y ficción no es una línea, sino un puente. Lo cruzamos continuamente sin darnos cuenta. La literatura nos enseña a caminar por ese puente con lucidez, a aceptar que el mundo solo es habitable cuando lo imaginamos, y que la imaginación solo es fecunda cuando no olvida la resistencia de lo real», Italo Calvino.
«Escribo como quien toma notas sobre una vida que no es la suya. Mi diario es una novela sin acontecimientos, una ficción sin trama. Vivir es ser otro; escribir es saberlo. Todo lo que siento es ya una traducción, una versión. Nunca he vivido sino en borrador», Pessoa.
***
La literatura contemporánea se ha acostumbrado a escribir como si tuviera prisa. Prisa por agradar, prisa por vender, prisa por desaparecer. El bestseller no quiere ser releído; quiere ser terminado. Y una obra que no resiste la relectura ya ha aceptado su propia caducidad.
