Cyril 3

Mis fantasías paranoicas se emancipan de la voluntad y del juicio, y se vuelve tiránicas: no representan el mundo, lo sustituyen. Entonces ya no soy quien sueña las imágenes, sino quien es soñado por ellas ¿Qué es estar loco? Atribuir estatuto de realidad objetiva a una construcción imaginaria que se vuelve impermeable a la corrección, a la refutación, a la crítica.

La megalomanía aparece cuando la narración delirante necesita un protagonista de gran tamaño para justificar la intensidad del mundo percibido. No es vanidad vulgar; es una hipótesis de proporcionalidad: si todo me concierne, si todo me apunta, entonces debo ser alguien central. Sin grandeza, la persecución sería absurda. Sin amenaza, la grandeza sería ridícula. Se sostienen mutuamente.

Cervantes entendió como nadie que el delirio no es carencia de imaginación, sino exceso de fe en ella. Escribió en El Quijote: «Porque las fantasías no gobernadas por la razón suelen levantar castillos en el aire tan firmes para quien los imagina como endebles para quien los mira. Y acontece que el entendimiento, ocupado en la invención continua, pierde el tino de lo real y empieza a tomar por hechos los pensamientos, y por sucesos las conjeturas. No está loco el que imagina, sino el que no puede ya dejar de creer en lo imaginado».

Para mí la razón es solo una de las muchas formas posibles del delirio. Yo he vivido rodeado de fantasmas lúcidos, perfectamente razonables, y por eso mismo más difíciles de expulsar. Nada es más convincente que una ficción bien pensada. Toda obra literaria auténtica nace de una obsesión que podría volverse patológica si no se la somete a una forma. El delirio no fracasa por exceso de intensidad, sino por falta de composición.

La mente, enfrentada a una intensidad insoportable del mundo, prefiere ser el eje del mal antes que una partícula insignificante. Es una solución narrativa, no moral. La novela hace lo mismo: coloca el foco, exagera la relevancia, intensifica el sentido. La diferencia es que al cerrar el libro, el mundo recupera su indiferencia.

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