Cyril 25

Escribo desde Orense, provincia oscura que ni llama ni seduce. Hay aquí dulzura triste, melancolía sin llanto, paciencia mineral en el retiro y la concentración. Todo tiende a la introspección, al murmullo, a la palabra dicha en voz baja, como si la propia provincia tuviera miedo de oírse demasiado.

¿Escribir? ¿Escritores? El escritor (y yo me incluyo en la tropa) es una criatura que quiere elevarse por encima de los demás sin dejar de ser aceptado por ellos. De ahí su impostura permanente. La literatura está llena de hombres que escriben para parecer profundos, y de lectores que leen para parecer inteligentes. Entre unos y otros se construye una farsa solemne que llaman cultura.

Digámoslo claro, sin mitologías: los escritores se agrupan como ratas en torno a premios, editoriales y suplementos culturales (los escritores somos malas bichas) Se odian cordialmente, se admiran estratégicamente y se destruyen con sonrisas. La literatura es una actividad noble; los escritores, no.

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«Los escritores son gente que no ha trabajado nunca y que se vengan de ello escribiendo. Hablan de humanidad, de dolor, de verdad, pero no soportan al prójimo ni cinco minutos. La literatura está llena de cobardes que se esconden detrás de las palabras como ratas detrás de los muros. Yo no respeto a un escritor: respeto a un hombre, y raramente coinciden», Céline.

«El escritor quiere ser escuchado sin escuchar a nadie. Acumula frases como otros acumulan dinero. Su avaricia no es material, sino simbólica: quiere poseer la atención de los demás. El éxito literario es la forma más aceptable de dominación», Elias Canetti.

«La mayoría de los escritores escriben para justificarse ante sí mismos. No buscan la verdad, sino una coartada estilística. La literatura se ha llenado de textos bien escritos que no dicen nada, y de autores que confunden el ingenio con la inteligencia», Bergamín.

«La literatura es una actividad peligrosa porque permite a personas sin ideas claras producir textos admirables. El escritor corre siempre el riesgo de ser tomado por profundo cuando solo es oscuro», Valéry.

«El mundo literario es un pequeño mercado donde todos se conocen, se envidian y se vigilan. La mayoría de los escritores no fracasan por falta de talento, sino por exceso de ilusiones. Escriben esperando una recompensa que casi nunca llega, y cuando llega, los degrada», Julio Ramón Ribeyro.

«Muchos escritores adoptan posturas morales que su obra no sostiene. Hablan de compromiso, de riesgo, de verdad, mientras viven protegidos por el prestigio cultural. La literatura puede ser una forma exquisita de mala fe», Susan Sontag.

«Hay escritores que escriben porque tienen algo que decir y otros porque quieren decir algo. Los segundos son la inmensa mayoría. Llenan el mundo de libros como se llenan las calles de ruido: sin necesidad», Schopenhauer.

«El escritor español tiende a tomarse a sí mismo demasiado en serio y a su trabajo demasiado a la ligera. Cree que escribir es una forma de heroicidad cuando, en la mayoría de los casos, es solo una costumbre mal adquirida», Juan Benet.

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