Alda Merini
«La ternura no es debilidad, aunque así la confundan los violentos. La ternura es una fuerza que no hace ruido. En el manicomio aprendí que los más rotos eran a menudo los más capaces de ternura, porque no tenían ya nada que defender. La ternura nace cuando el yo deja de blindarse. No consuela siempre, pero acompaña, y acompañar es a veces más difícil que amar. Amar puede ser posesivo; la ternura, no».
Albert Camus
«Hay una ternura secreta en los hombres que han conocido el absurdo. No es optimismo ni indulgencia, sino una lealtad silenciosa hacia los vivos. Después de haber visto demasiado, uno ya no juzga con facilidad. La ternura nace entonces como una forma de justicia mínima: no añadir sufrimiento al sufrimiento del mundo».
Cesare Pavese
«La ternura es peligrosa porque exige tiempo. No estalla, no deslumbra, no promete salvación. Quien es tierno acepta la lentitud del otro, su torpeza, su cansancio. Por eso la ternura fatiga: obliga a quedarse, cuando todo invita a huir».
Natalia Ginzburg
«La ternura no tiene nada que ver con el sentimentalismo. Es una forma de respeto silencioso. Se puede vivir sin grandes pasiones, pero no sin esa atención discreta que impide tratar al otro como un objeto o un estorbo. La ternura es, en el fondo, una ética doméstica».
Hannah Arendt
«En tiempos de brutalidad organizada, la ternura parece inútil. Y sin embargo, es una de las pocas experiencias que resisten la banalidad del mal. Allí donde alguien se detiene a considerar al otro como irreemplazable, aunque no pueda salvarlo, ocurre algo que el poder no puede administrar».
Thomas Bernhard
«La ternura es rara porque no sirve para nada. No produce prestigio, no funda sistemas, no mejora la reputación. Por eso aparece a menudo entre los derrotados. Los exitosos no la necesitan. Los que han perdido, sí.»
