Cyril 8

Hoy ocurrió algo extraordinario. He oído hablar, no ladrar, subrayémoslo, a mi perra Ita. Sí, hablar. Y hablaba con mucha sensatez. Al principio me asombré, pero luego comprendí que no tiene nada de particular. Los perros saben muchas cosas, simplemente no las dicen por los canales habituales.

Sépanlo: he tenido dos vidas. La una fue clara, razonable, sometida a las leyes comunes. Una vida de ejecutivo y entendedor de ideas matemáticas. Vida de don nadie. La otra se abrió como un abismo lleno de colores, de voces que me hablaban en símbolos. No puedo decir cuál de las dos fue la verdadera. Acaso la segunda se rodeó a menudo de angustia.

Hoy es un día de gran triunfo. España tiene rey. Al fin ha sido hallado. Yo soy ese rey. Lo he descubierto hoy mismo. Confieso que al principio me pareció extraño, pero después comprendí que no podía ser de otro modo ¿Cómo no me había dado cuenta antes? Todo concuerda ahora. Desde hace tiempo notaba en mí una disposición especial. No me parecía adecuado ocupar un puesto inferior. Me observaban con atención. Ahora comprendo por qué. Me estaban preparando. Soy Christian I, rey de España. Prometo cumplir mi deber.

Sé lo que piensan. Creen que he perdido la razón. No saben que he ganado otra. Mi pensamiento ya no se mueve en línea recta, sino en círculos amplios, como los astros. A veces callo durante meses porque no quiero empobrecer lo exuberante que veo poniéndolo en palabras. Hoy decido escribir. El rey de España les habla. Sean estas las primeras palabras que dirijo a mi pueblo.

Deja un comentario