Cyril 33

He pasado por la vida sin conocer el amor humano en su forma plena. No por desprecio, sino por incapacidad. El amor me parecía una región a la que no tenía acceso. A veces siento que he sido fiel a algo más alto, o bien que permanecí fijado a algo muy bajo, otras que he sido simplemente un hombre incompleto. No amar deja una huella más profunda de lo que se cree. El amor me parecía un privilegio ajeno. He vivido con el sentimiento de que no estaba hecho para la felicidad compartida. No es que no deseara amar; es que siempre llegaba tarde, cansado, muy herido. Hay hombres que nacen para el amor y otros que solo lo observan desde fuera.

Desde joven sufrí psicosis. Por lo que no tuve suelo, ni tiempo, ni calma interior para que brotara. Eso no dice nada malo de mi capacidad de amar. Acaso sí, y fui -soy- un monstruo moral. He tenido simpatías, ternuras vagas, curiosidades del alma, pero no ese abandono total que otros llaman amor. Y hoy, al mirar atrás, no siento orgullo por mi independencia estéril, sino una especie de cansancio triste. Me ahorré sufrimientos, pero me negué esa sublime forma de plenitud que significa vivir acompañado, enamorado. Perdónenme.

Deja un comentario