Escribir cansa. Uno se vacía cada día y vuelve a empezar sabiendo que no quedará nada. No escribo porque tenga algo que decir, sino porque no sé estar en silencio conmigo mismo. A veces estoy exhausto de escribir, de tanta inutilidad, como si cada libro me hubiese quitado un trozo de carne. Pero cuando no escribo, la vida se vuelve opaca. El cansancio de escribir es preferible al cansancio de vivir sin palabras. Vivir sin escribir es morir.
No sé qué otra cosa hacer con mi silencio.
Publicado por christiansanz71
No me verán fogueándome en el padelsurf, el kayak o el surf. Ni relajándome una seráfica mañana en un spa o apuntándome a una clase de yoga o de fitnes al aire libre. Ni alechugado bajo el sol espeluznante. "Vita Cartesii simplicissima est”, recordaba Valéry en "Monsieur Teste". La mía es abrumadoramente más simple. Un libro entre las manos, paseos con la perra, oír pájaros, salmorejo, crema fría de espárragos blancos y mermelada de moras. Feliz verano. Libertad, lógica y literatura.
Ver todas las entradas de christiansanz71