Cyril 51

Tristeza de los libros. Certeza que produce angustia: saber que los libros que no leeré son infinitamente más numerosos que aquellos que llegaré a abrir.

Tristeza de los libros. Los libros no nos salvan del dolor; lo vuelven más inteligible. Y hay una tristeza particular en esa inteligencia: al comprender mejor nuestras emociones, ya no podemos refugiarnos en la confusión. Leer es perder ciertas defensas. Por eso, tras una gran lectura, el mundo cotidiano parece más pobre, más ruidoso, más tosco.

Tristeza de los libros. Tú amas a los libros, pero ellos no te aman a ti. «Los lectores apasionados suelen descubrir demasiado tarde que han sustituido ciertas relaciones humanas por una intimidad silenciosa con los libros. No es un error moral, pero sí una fuente de melancolía: los libros nos comprenden mejor que las personas, pero no nos aman. Esa asimetría deja una huella», Stefan Zweig.

Tristeza de los libros. Releer a veces significa constatar un distanciamiento. La tristeza no proviene del libro, sino del lector que ya no es el mismo.

Deja un comentario