De noche escucho la radio no por interés, sino por defensa. La voz humana, incluso cuando dice banalidades, protege contra la sensación de aislamiento absoluto. No importa qué se diga: importa que alguien esté hablando. Es una barrera que tenemos los insomnes contra el vacío. Se agradece que haya alguien despierto, cálido, cuando todos duermen. Se agradece el ritual nocturno. Los desvelados formamos una comunidad íntima y extraña; los solitarios agradecemos al locutor que rompa, sin saberlo, el hielo de nuestra soledad.
Cyril 76
Publicado por christiansanz71
No me verán fogueándome en el padelsurf, el kayak o el surf. Ni relajándome una seráfica mañana en un spa o apuntándome a una clase de yoga o de fitnes al aire libre. Ni alechugado bajo el sol espeluznante. "Vita Cartesii simplicissima est”, recordaba Valéry en "Monsieur Teste". La mía es abrumadoramente más simple. Un libro entre las manos, paseos con la perra, oír pájaros, salmorejo, crema fría de espárragos blancos y mermelada de moras. Feliz verano. Libertad, lógica y literatura. Ver todas las entradas de christiansanz71
