Marcel Proust
«Los libros que amamos no nos enseñan tanto a vivir como a reconocer lo que ya vivíamos confusamente. En ellos aprendemos nombres para emociones que no sabíamos formular. Mi educación sentimental no vino de la experiencia directa, sino de la lectura lenta, solitaria, donde el corazón se ejercita sin riesgo».
Fernando Pessoa
«He aprendido más sobre el amor leyendo que amando. Amar es confuso, contradictorio y torpe; leer es claro, aunque ilusorio. Los libros me enseñaron a sentir con precisión lo que la vida me ofrecía de forma caótica».
Gustave Flaubert
«La educación del corazón suele venir de la lectura, no de la vida. La vida nos hiere y nos empuja; los libros, en cambio, nos detienen y nos explican. Yo aprendí a desconfiar de mis emociones viviéndolas; las comprendí leyéndolas».
Stefan Zweig
«Mucho antes de atreverme a amar, ya había amado en los libros. Mi corazón fue educado por personajes imaginarios, más delicados y más extremos que las personas reales. Cuando llegó la experiencia, ya estaba cargada de memoria literaria».
Virginia Woolf
«Los libros nos enseñan a sentir sin obligarnos a actuar. En esa distancia está su poder. La educación sentimental que ofrecen es silenciosa, paciente y profundamente formativa».
Roland Barthes
«He recibido de la literatura una educación del deseo más rigurosa que la de la vida. Los libros no me dijeron qué debía sentir, sino cómo prestar atención a lo que sentía».
Emil Cioran
«La experiencia enseña mal y tarde. Los libros, al menos, enseñan sin destruir. Mi sensibilidad se formó leyendo; la vida se limitó a confirmar, con brutalidad, lo que ya sabía».
Albert Camus
«Antes de comprender a los hombres, los había leído. La literatura me dio una educación moral y sentimental que la vida, por sí sola, no ofrece».
Julien Green
«Haber aprendido a amar en los libros vuelve torpe la experiencia real. Nada está a la altura de lo leído. Pero esa decepción también es una forma de lucidez».
Susan Sontag
«La literatura no nos prepara para la felicidad, pero sí para la complejidad. Mi educación sentimental fue literaria: aprendí a desconfiar de las emociones simples».
Joseph Joubert
«Quien no ha sido educado sentimentalmente por los libros suele confundir intensidad con verdad. La lectura enseña a sentir despacio».
