Cyril 169

A veces, al amanecer, mientras el mundo aún no ha decidido si va a ser real o soñado, un pájaro canta desde lo alto de un pino, y ese canto no explica nada, o acaso persuade de lo esencial. Ligereza y frivolidad sin miedo al vacío. Espejos mientras caen las hojas. Su canto es feliz porque no está amenazado por la conciencia. El pájaro es feliz porque no piensa; el hombre piensa porque ha dejado de ser feliz, escribió el cálido Leopardi.

En la Ribeira Sacra las aves no son animales, sino vecinos. Saben cuándo va a llover antes que los hombres y cuándo una boda está a punto de comenzar. Saben de luces sobre los azulejos del monte. Algunos cantan como si recordasen vidas anteriores; otros guardan silencio, porque lo vivieron todo. Pequeños chispazos de tamboriles suaves. Cubiletes de piel —moteada, de colores. No es raro que un pájaro sepa más de ti que tú mismo: te escuchó desde siempre.

Cando un paxaro cala, algo grave acontece no mundo dos homes. A liberdade sempre se anuncia primeiro no aire.

Deja un comentario