El primer mordisco del croissant no es nunca gustativo, sino acústico. Hay un leve crujido, casi un susurro de confesionario, y solo después llega el sabor: mantequilla tibia o mermelada roja. Pliegue de la textura hojaldrada y honesta, sabor de mañana clara. No excita; aquieta el ánimo y acompaña. Sabor envolvente cuando el día aún no se ha endurecido. Caricia breve en la lengua.
Unas mifas sobre la mesa.
La mañana continúa.
Publicado por christiansanz71
No me verán fogueándome en el padelsurf, el kayak o el surf. Ni relajándome una seráfica mañana en un spa o apuntándome a una clase de yoga o de fitnes al aire libre. Ni alechugado bajo el sol espeluznante. "Vita Cartesii simplicissima est”, recordaba Valéry en "Monsieur Teste". La mía es abrumadoramente más simple. Un libro entre las manos, paseos con la perra, oír pájaros, salmorejo, crema fría de espárragos blancos y mermelada de moras. Feliz verano. Libertad, lógica y literatura.
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