El cielo gallego desciende como una tapa de plomo sobre los tejados, y la luz queda dentro, prisionera. No hay azules ni consuelo; hay una claridad enferma que lo iguala todo. Bajo ese cielo, las gentes caminan encorvadas no por cansancio, sino por costumbre. La nube es aquí una forma del carácter.
Bajo esa bóveda sin brillo, lenta, repetitiva, exacta, el pensamiento se vuelve grave, y la esperanza aprende a hablar en voz baja. El gris entristece y exige.
Cielo gris. No pasa nada.
Publicado por christiansanz71
No me verán fogueándome en el padelsurf, el kayak o el surf. Ni relajándome una seráfica mañana en un spa o apuntándome a una clase de yoga o de fitnes al aire libre. Ni alechugado bajo el sol espeluznante. "Vita Cartesii simplicissima est”, recordaba Valéry en "Monsieur Teste". La mía es abrumadoramente más simple. Un libro entre las manos, paseos con la perra, oír pájaros, salmorejo, crema fría de espárragos blancos y mermelada de moras. Feliz verano. Libertad, lógica y literatura.
Ver todas las entradas de christiansanz71