Cabaleiro 28

Cerré la mente sobre lo sólido, sobre los grandes nombres del arte. Honré los reinos ricos de la cultura humana. Sé de la norma significativa que han constituido mis experiencias lectoras. Y no es baladí, y es de oro. Puedo esta noche nerviosa rumiar feliz tumbado en la cama. O relajarme complacido.

Pero fracasé como creador y escritor; no me fustigó la crítica (no tuve críticas), ni me fustigaron los lectores (no tuve lectores) Nací y muero invisible a la literatura.

El balance es irregular.

Deja un comentario