Cabaleiro 38

La literatura es también la expresión de la sociedad; conocer las letras extranjeras es conocer otros modos de sentir y pensar. Nuestra época descree de provincianismos literarios y apuesta por una lectura cosmopolita. El escritor pertenece a una república universal e invisible de lectores. Es fructífero leer cruzando épocas y lenguas como hace el comparatista. Ni el escritor ni el lector deberían limitarse a su ínsula nacional. La literatura universal son variaciones de una misma fuga.

Mientras un autor tenga calidad, tan actual es Eurípides, Claudio Eliano, Louise Labé, Petrarca, Li Po, Addison, Nerval, Unamuno, Pla, Cunqueiro, Mishima o Julian Barnes.

Los juegos de lenguaje de Joyce también los encontramos en el recóndito Fray Albericus de Verbalia († ca. 1289), monje benedictino del norte de Italia, copista y maestro de retórica menor, conocido por su librito «Ludus Linguae» (“El juego de la lengua”), donde mezclaba devoción, lógica escolástica y bromas semánticas. Un catálogo del siglo XV menciona su obra con la descripción: “Libellus parvus, sed acutus, plenus verborum flexuum et risuum monasticorum” («librito pequeño pero agudo, lleno de giros verbales y risas monásticas»)

La vida acaba siendo una lista de lecturas.

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