Cabaleiro 40

La matemática admite varios estilos cognitivos. Existen matemáticos con gran floración imaginativa a la hora de su investigación, y otros que se inclinan a pensar sin imágenes, solo con símbolos y estructuras lógicas «ondoyants».

Muchos matemáticos trabajan con representaciones no visuales, por ejemplo, patrones simbólicos, intuiciones motoras, ritmo lógico; otros, en cambio, con vivas figuras, sensibles transformaciones u oníricos diagramas.

Curiosamente afantasia y sinestesia no son opuestas. La matemática entrena a detectar estructuras, y las personas con sinestesia también suelen tener sensibilidad alta a los patrones. El pensamiento puede ser intensamente abstracto sin depender de imágenes sensoriales.

Testimonios de colegas (por ejemplo, Hao Wang) indican que Gödel hablaba de ideas matemáticas como “claras” o “evidentes”, no como imágenes. Eso encaja con perfiles cognitivos donde la imaginación visual es secundaria y domina una intuición estructural.

Ramanujan es el polo opuesto a esa lógica austera; su creatividad matemática estaba cargada de imágenes simbólicas, intuiciones numéricas intensas y una relación casi mística o visionaria con las fórmulas.

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Si cierro los ojos imagino un mar fruncido, como tras una tela arrugada. Y una línea oscura que reposa a lo lejos como una náyade estirada.

Y, por cierto, la voz «náyade», con sus aes abiertas y su rosa y griega, la asocio en mi mente con olor de espinos en flor, y una blancura frágil y dulce de primavera.

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