La ideología se vuelve peligrosa cuando pretende poseer una verdad total sobre la historia, el hombre o el bien, y convierte esa pretensión en programa político obligatorio. Se llega a ello por caminos distintos.
Huyamos de la la creencia de que existe una única solución racional y universal a los conflictos humanos, lo que representa una especie de hemiplejía intelectual. La convicción de que todos los valores verdaderos encajan en un sistema único y armónico es peligrosa. Como es peligroso creer que hay una sola respuesta correcta a cómo vivir, pues entonces cualquier disidente aparece como ignorante o enemigo.
Popper ve el riesgo de que la ideología sustituya el debate crítico por la fe colectiva en el dogma y la sumisión al líder carismático. Toda idea -recalca- debe ser susceptible y estar abierta al contraejemplo y a la refutación, en definitiva, no ser inmune nunca a la crític
