La melancolía es una especie de delirio sin fiebre, acompañada ordinariamente por el miedo y la tristeza sin causa visible. Vuelve a los hombres solitarios, lentos, pesados y suspicaces; prefieren la sombra a la luz y se complacen en permanecer a solas alimentando pensamientos sombríos. Las reflexiones más profundas nacen a menudo de un corazón ligeramente triste… Y quizá por eso reconozco en mí ese mismo clima interior, pues la alegría demasiado viva dispersa el alma, mientras que la melancolía la recoge.
Siento el peso del tiempo y la fugacidad del placer. Bruma, noche y horas lluviosas. No soy feliz ni terminantemente desgraciado; soy melancólico. Los días pasan como agua lenta, y contemplo la vida con una fatiga extraña. La soledad es para mí a veces un desierto, esas formas puntiagudas del vidrio. Solo encuentro preguntas. Una melancolía ancha, valle cubierto de niebla. Galicia vive máis no recordo ca no presente.
