Edmund Burke: “La política es el arte de lo posible, no el sueño del filósofo” O bien Joseph de Maistre: “Las constituciones hechas por filósofos terminan escritas con sangre”.
El escritor que opina de política lleva dentro de sí hábitos absolutos; los hombres de ideas tienen manos torpes para la realidad. Las élites culturales pueden creer cualquier cosa antes de ver lo evidente, dijo Orwell. La teoría juzga rápido, la política paga lento.
El intelectual soberbio cree analizar la política desde la altura del concepto; olvida que la política ocurre en el barro del día a día. Cuando la inteligencia pierde modestia, confunde claridad con autoridad. Aman la coherencia, pero la política exige contradicción, ambigüedad, vaguedad.
El pensador ama el sistema, aunque el gobernante teme sus consecuencias. La soberbia intelectual política nace cuando el estilo se disfraza de verdad.
